
Aunque se sale un poco de la temática habitual del blog, creo que es importantísimo comprender y dominar dos conceptos que cada vez están teniendo más importancia en el mundo de la psicología, la antropología y la seducción, y son: la inteligencia social y la inteligencia emocional.
Hoy explicaré el primero, y el lunes que viene, el segundo.
La inteligencia social es la capacidad que tiene una persona de entender, tratar y llevarse bien con la gente que le rodea. La inteligencia social es lo que hace que una persona sea capaz de tener mil amigos dispuestos a dar la cara por él, o lo que hace que una persona no tenga nadie con quien contar. También es lo que provoca que una persona sea magnético para las mujeres o que, por el contrario, sea un total negado a la hora de interactuar. Y, por último, es lo que hace que una persona sea un vendedor u orador de primera o que, por el contrario, sea un fracaso en los negocios y en su capacidad de expresarse en público.
Es decir, la inteligencia social es la parte de nuestra inteligencia (valga la redundancia) que se utiliza para relacionarnos con efectividad con la gente que nos rodea.
Alguien con una inteligencia social muy desarrollada es una persona capaz de entender e intuir qué siente la gente en cada momento, qué necesita, cómo se comporta y qué espera de nosotros. Los políticos, los oradores, los grandes seductores, los grandes vendedores, los profesores que nos hacen amar lo que enseñan, los hombres de negocios poderosos, etc. son personas con una gran inteligencia social.
Digamos que la inteligencia social es la capacidad de optimizar al máximo nuestra relación con la gente, sacando lo mejor de ellos, generando el mínimo nivel de rechazo y consiguiendo los mejores resultados de ellos.
Algunas herramientas importantísmas para tener una buena inteligencia social son:
- La empatía.
- El liderazgo.
- La inteligencia verbal.
- La inteligencia emocional (que veremos en el próximo artículo, pero así en cortito se puede resumir como la capacidad de gestionar bien las emociones).
- La asertividad.
- Saber escuchar y prestar atención.
- Ser bueno analizando el lenguaje no verbal de la gente.
- Ser bueno psicoanalizando a la gente y leer entre líneas cuando nos hablan.
- Gestionar bien el contacto físico.
- Interpretar correctamente las situaciones sociales que ocurren a nuestro alrededor en conjunto. Por ejemplo: diferenciar si un grupo de gente que se va a pegar, de otro que esta celebrando un cumpleaños. Y en casos menos extremos y evidentes, ser capaz de hilar fino y darse cuenta rápido de qué está ocurriendo a nuestro alrededor.
- Vestir bien y correctamente para cada situación, proyectando lo mejor de nosotros y lo que deseamos en cada momento.
excelente. Gracias Alvaro!!
ResponderSuprimirTotalmente de acuerdo Álvaro.
ResponderSuprimirCuando se le pregunta por su éxito a los grandes genios del mundo empresarial, lo primero que dicen es "No lo habría conseguido sin rodearme de gente excepcional" o algo parecido. Al principio creía que era un poco palabrería, pero cada vez me doy más cuenta que que cada palabra de esas es cierta.
El empuje emprendedor de un individuo es lo que saca adelante una idea, pero la consecución necesita de más personas. Y esto se aplica a cualquier aspecto de la vida.
Un abrazorl, epetecaun de ninemorrr!!!